3 ene. 2012

3x12 Mis trajes me los pago yo. O mis padres.


Será que el frío aprieta y no tengo abrigo o quizá que las rebajas comienzan y aún no sé qué auto-regalarme por reyes para acertar, que tengo ganas de ir de compras. Sé que es de psiquiatra, no lo niego, porque más que ganas hay que tener necesidad.
Ir a un centro comercial justo antes de reyes es demasiado mainstream, y lo comprobemos aquellos que nos íbamos a la zona 14 de aparcamiento, donde no había ni un alma y podías aparcar de manera rápida, sencilla, y sin darle a ningún coche. Si tienes suerte y no tienes que dejar el coche en la copa de un árbol, esfuérzate por recordarlo, son esas las anécdotas que contarás a tus nietos algún día.
Aunque esté a dos velas, y las haya encendido con un par de piedras pues no tengo para cerillas, mi dignidad no me deja pelearme por el papel para envolver regalos de las grandes tiendas. Por ahí no paso. Puede que coja algo de fiso, pero porque nunca soy capaz de encontrar donde empieza, y en esos sitios siempre está muy bien puesto. Si acaso, cogería un poco para envolverlo en casa, pero porque está ahí para los clientes. A lo mejor he envuelto alguna vez un balón con papel de una tienda de electrodomésticos, pero porque quedaba gracioso.
No voy a relatar aquí las heridas de guerra que padecí para conseguir unas botas, puede que tenga que explicarlo más veces si la endeble tiparraca que quería quitármelas cumple su amenaza y finalmente me lleva ante los tribunales, pero bueno, no me importa, siempre podrá tener un “accidente”. Y si ya los zapatos provocan pequeños conflictos internacionales, los complementos son aún más peligrosos. Como no hay tallas podemos guiarnos únicamente por nuestros instintos básicos. Lo mejor de todo esto es que a la hora de disputar por él, la hebilla de un cinturón es muy eficaz para convencer. Pero no es violencia, yo lo llamo técnica alternativa de concordia inmediata. Es lo que usará Rajoy con los sindicatos.
Y además, por aquello de seguir usando símiles relacionados con el mundo de la moda, seguro que nos pide a todos que aprendamos de lo elegante que iba siempre Camps y que por supuesto nos apretemos un poco más el cinturón. Lo malo es que con estas temperaturas usamos bufanda, y si nos la ajustamos un poco más...

Ana Ramos

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