6 ene. 2012

3x14 ¿Cómo va La Cosa?


Vi la semana pasada en Cuarto Milenio un reportaje sobre una criatura espeluznante, terrorífica y cuya existencia está probada. Esta alimaña vive dentro de cada persona, aunque es en los emprendedores, los que en otra época se denominaban autónomos, en quienes se hace más grande, oscura y poderosa. Este ser tiene un nombre cuya pronunciación abre puertas al averno, por eso habitualmente se le conoce como “El-Proveedor-Que-No-Debe-Ser-Nombrado”, y sus efectos devastadores se conocen como “LA COSA”.
Cada vez son más los propietarios de pequeños negocios que se derrumban cuando le preguntan cómo va La Cosa, es tanta la presión y la insaciable voracidad del susodicho bicho que la más mínima referencia genera lágrimas y reabre heridas que nunca llegan a cicatrizar. Sin ninguna duda, el mayor problema es el estigma social que deben soportar quienes padecen los efectos de La Cosa, puesto que no hay centros ni asociaciones de Deudores Anónimos.
Tenemos que integrar a estas personas en la sociedad, y hacerles ver entre todos que La Cosa es algo que le puede pasar a cualquiera, que debe seguir luchando por sacar su negocio adelante y como Quien-Nosotros-Sabemos-Que-Va-A-Tardar-En-Cobrar también se verá afectado por La Cosa en cuestión de semanas, la criatura crecerá e incluso podría llegar a reproducirse si se firma un despido después de las 12:00.
Ya se ha llamado a numerosos brujos y chamanes para que cure La Cosa y que por fin ésta vaya bien. Se recurrió a varios mediums expertos en hacerse diplomas en Power Point acreditando su supuesta experiencia. Como el bicho es bastante peligroso se avisó también a César Millán, quien le puso las dos manos en el cuello de un trabajador del ICO intentando que éste se tranquilizara y pudiera extender un crédito a un autónomo que estaba empezando, aunque fue devorado por una montaña de impresos y una avalancha de avales necesarios.
Finalmente, y como remedio totalmente absurdo pero que aplaca los efectos de La Cosa por la inhibición parcial del sentido del ridículo y de los convencionalismos sociales, llamamos a los Cazafantasmas para que pusieran a todo trapo la musiquita esa que tienen. Tomen nota, La Cosa con una sonrisa es igual de peligrosa pero es menos mala.

Ana Ramos

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